Madrid 15 de enero de 2014, Terminal 4 del aeropuerto Bajaras. Cerca de las
ventanas de la compañía El Al,Emilio y Pilar acogen con cariño a los peregrinos del grupo Ain Karen.
También empezamos a acercarnos unos a otros. De repente vi a una persona
conocida y muy querida, un gran amigo y me di cuenta de que tenía el bolso de
Ain Karen: le pregunté
-¿Vienes
a Tierra Santa con este grupo?
-Claro
que sí, me contestó.
-Tú
has ido varias veces a Tierra Santa ¿no?
-Sí
pero siempre me hace bien volver.
-Podremos
dialogar ¿verdad? Tu manera de ver y pensar siempre me ha llegado muy dentro.
-Cuando
quieras, Paquita. A mí también me gusta conversar contigo.
Así empezó el diálogo con este otro peregrino del grupo. Sentí una alegría
inmensa.
Después de los trámites del embarque, emprendemos el viaje Madrid-Tel Aviv.
En el avión, empecé a leer el libro de Emilio “Navegantes de la fe”. Se acercó
mi amigo
-Hola
¿Cómo te va el viaje?
-Bien.
¿Has empezado el libro de Emilio? le pregunté.
-Sí,
y me gusta, me dijo. Se siente la experiencia profunda de un
hombre de fe que la quiere compartir.
-¿Sabes?
me cuesta emprender este viaje. Siento resistencia. Me parece que podría
encontrar a Dios sin ir allí.
-Te
puedo asegurar de que no te vas a arrepentir. Tengo la experiencia y además te
conozco... ¿Te puedo dar un consejo?
-Claro
que sí.
-Abre tu corazón y verás.
-Gracias.
Su respuesta me dio a pensar pero ya estaban anunciando el aterrizaje y
volvió a su asiento. Estábamos llegando a Tierra Santa. En el bus que nos
llevaba al Hotel Marina de Tel Aviv, alguien entonó. “Qué alegría cuando me
dijeron, vamos a la casa del Señor”. Me conmovió pues este mismo salmo me había
acompañado en mi preparación personal a la peregrinación. Se lo compartió a mi
compañero y me dijo que a él también le había siempre gustado este salmo; añadió:
-Ves
cómo Dios ya está contigo en esta peregrinación.
Me había adivinado el pensamiento; ¡qué amigo! Era verdad, muy dentro de mi
corazón, sí que deseaba aprovechar este viaje para sentir y gustar la presencia
de Jesús en su país. Lo que pasa es que no me sentía capaz de admitirlo.
Por la noche, tuvimos una primera reunión del grupo. Nos presentamos y
empecé a sentir cariño para estas personas por la mayoría desconocidas. Emilio
nos invitó a formar comunidad y esta invitación me gustó.
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La mañana siguiente, estaba saliendo de la habitación y me encontré con mi amigo.
-¿Qué
tal has dormido? me
preguntó en tono alegre.
-Casi
no he dormido, le dije. Estaba luchando con mis resistencias. Luego
pensé que toda peregrinación tiene una dimensión penitencial y tomé mi desvelo
como parte de la penitencia.
-Vámonos
a desayunar, me dijo como
única respuesta.
Este día 16 de enero, fuimos primero a Jaffa o Joppe, Cesárea Marítima y
Haifa. Los dos primeros lugares están relacionados con Pedro. Lo que cuenta
Hech. 10, 23-48 tuvo lugar en Jaffa (la visión del mantel bajado del cielo) y
en Cesárea Marítima (la ida de Pedro a la casa de Cornelio). En Jaffa visitamos
la iglesia de San Pedro donde me gustó la representación de su visión. En Cesárea
Marítima, visitamos las ruinas de la residencia de Poncio Pilato. Llama la
atención la inmensidad de este palacio que el mar se está ahora comiendo. Lo de
Haifa se me ha borrado. Me acuerdo solamente de la mención de “Stella Maris” y
del santuario a la Virgen del Carmelo. :
-¿No
es maravillosa la manera de Dios? dijo mi amigo. Dios habría podido
elegir Cesárea Marítima para enviar a su Hijo pues esta gran capital tenía
todos los datos para esto pero eligió Nazarety Belén. Por otra parte, Pedro habría podido encerrarse en
su cultura judía pero Dios le pidió abrirse al mundo de Cesárea Marítima. Hoy,
el palacio no existe e incluso sus ruinas están desapareciendo en el mar. ¿No
te parece extraordinaria la lógica de Dios?
-¡Qué
sabio eres! le dije.
Y ahora que me acuerdo de estos lugares, cierro los ojos y veo las ruinas
del palacio, el mar, la piedra con la inscripción diciendo que Pilato fue
prefecto de la Provincia de Judea del año 26 al año 36 y se me hace muy viva la
encarnación: Dios ha venido en nuestra tierra, aquí en este país y ha pasado de
su eternidad a nuestro tiempo.
Luego, atravesamos la Galilea hacia
Nazaret. Allí, nos detuvimos más tiempo y tuvimos distintas actividades.
Visitamos la iglesia griega ortodoxa San Gabriel
donde se venera la memoria de la Virgen de la Fuente. Según una tradición apócrifa,
María recibió la visita del Ángel cuando estaba tirando agua de la fuente. Esta
tradición me gusta. Me habla de María como mujer del pueblo, activa, “cotidiana”,
encarnada como el hijo que va a recibir en su seno, el Dios encarnado.
Fuimos luego a la iglesia de la Anunciación y allí,
tuvimos nuestra primera Eucaristía. Por supuesto, los textos fueron los de la
Anunciación. En la homilía, nuestro compañero sacerdote nos recordó que Dios
nos ha pensado, querido y elegido. Estas tres palabras se me han gradado. Después
de la homilía, las 5 religiosas, renovamos nuestros votos, nuestro “sí” al Señor
y el grupo nos ofreció un rosario como recuerdo de este acontecimiento. Fue
todo muy fraterno, cariñoso y profundo.
-¿Sabes amigo? Estoy convencida de que nuestro sí se
encarna en cada situación. En este momento, he sentido que el Señor me llamaba a
estar en Tierra Santa, a acoger este regalo con paz. Le dije “sí” pero sin mucha consolación.
-Me alegro, Paquita, me dijo y, con un guiño
añadió: Dios te está trabajando... ¿no? Déjale
hacer.
Después de la misa, bajamos a la cripta donde hay
una gruta que sería el lugar de la casa de María. Providencialmente, no había
casi nadie y pudimos quedarnos un buen rato en oración. Con mucho gusto me di
cuenta de que mi amigo estaba sentado a mi lado. Me quede en silencio, sin
palabra ni pensamiento pero con una paz grande: me habría quedado mucho más
tiempo, allí, dejándome empapar por el misterio de la Encarnación. La presencia
del amigo hacía más intensa esta experiencia de “sentir y gustar internamente”
este misterio de salvación.
Vimos también unas excavaciones que identifican
como el taller de José. Se trata de una gruta. Llama la atención la sencillez y
pobreza. Allí habría vivido Jesús casi 30 años…
Continuamos el viaje en Galilea con el bus hacia Tiberiades.
Llegamos allí ya de noche (que cae alrededor de la 5:30 cada día) y fuimos
directamente al Lago. Subimos en una barca y tuvimos un buen rato de oración
personal y comunitaria en el mar. Lo que tenía que ser una hora fue acortado
pues se levantó el viento y volvimos al pequeño puerto.
Durante la oración, miraba el agua y experimenté
un fuerte acercamiento a Jesús que navegó tantas veces en este mismo lago.
Muchas cosas han cambiado desde 2000 años pero el lago es el mismo. Mi amigo se
me acercó. Respetó mi silencio pero me murmuró:
-No mira detrás Paquita, mira al futuro.
-No sé porque me
dijo esto y no se lo pregunté pero le sonreí pues su frase me había dado mucha
consolación. Luego le dije: Aunque el
viento se levantara un poco, me habría gustado seguir aquí; me gusta el mar
movido.
-A mí también pero a veces nos olvidamos cuando se
levanta un viento en nuestra vida…
Nos alojamos en el Restal Hotel en Tiberiades. A
partir de este día, dormí bien todas las noches de la peregrinación.
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Todo el día 17 de enero, lo pasamos alrededor del
Lago, en los distintos lugares mencionados en los Evangelios.
-Has hecho este recorrido andando alguna vez, ¿verdad?
Me gustaría a mí también.
-Tal vez tengas esta oportunidad ¿quién sabe? Pero se
puede vivir la experiencia muy bien desde el bus…
-Ves que te comparto mis sentimientos. ¿Me vas a
compartir los tuyos?
-¿No es esto la amistad?
Fuimos primero a Cafarnaúm dónde Jesús predicó
tanto. Nos enseñaron las ruinas de dos lugares ubicados al lado uno de otro: la
sinagoga y la casa de Pedro. Lo que me llamó más la atención es el tamaño de la
casa de Pedro: muy pequeña. No sorprende que Jesús, al entrar, se enteró
enseguida de la enfermedad de la suegra de Pedro. El guía nos enseñó otras
casas y nos explicó cómo eran construidas y cómo se habría podido quitar el
techo para pasar por allí el paralítico mencionado en Mc 2, 1-12. Leímos allí
este texto. Después, compartimos un poco, mi amigo y yo.
-No siempre estoy de acuerdo con las afirmaciones de
nuestro guia pero me gusta la intensidad de sus convicciones, dije.
-Tranquila, puedes opinar distinto. Es verdad que el
conjunto transmite el “espíritu” de los lugares y esto es mucho más importante.
-No intento acordarme de los detalles de arqueologíapero cada vez que nos explica que hubo una iglesia bizantina y luego
una cruzada y a veces otra más moderna, me transmite el mensaje de que desde
siempre los cristianos han querido venir aquí.
-¿Qué te parece este deseo? ¿Por qué piensas esta
tierra ha siempre atraído a los cristianos?
-Pienso que necesitaban “tocarla”, “pisarla” para
ponerse en contacto con lo que se ha vivido en este lugar donde se encarnó el
Hijo de Dios. Todavía no siento la necesidad de tocar un lugar.
-Estás
en camino Paquita.
Luego, referiendose al pasaje evangélico que
leimos, Emilio nos invitó a contemplar la fuerza de la amistad. ¡Cuánto sentía
esta amistad de parte de mi compañero y cuánto la quería transmitir a los otros
miembros del grupo y a muchos otros después!
De allí, fuimos al Monte Tabor. Subimos con el
bus hasta un cierto punto. Desde allí, hay que tomar camionetas locales para
subir hasta arriba. La subida y la cumbre ofrecen una vista impresionante de la
campaña alrededor. Sólo esto ya llena el espíritu y el corazón de presencia de
Dios. Visitamos la iglesia de la Transfiguración que tiene tres capillas,
recordando la palabra de Pedro: hagamos tres tiendas. Leímos el texto de la
transfiguración (Mt 17,1-13) y tuvimos un rato de oración personal. Me detuve
un buen rato en la capilla de Elías pues tengo un cariño especial a este
profeta.
Durante todo el tiempo de subida y estancia allí
arriba, tenía una pregunta en el corazón. La compartí con mi amigo:
-¿De qué hablaría Jesús con los tres discípulos
cuando subía y bajaba? Viendo el tiempo que necesitamos para subir, me imagino
que andando, tardarían mucho tiempo.
-Es buena pregunta. Yo, la vez que subí andando, me
impactó el silencio, la majestad de la montaña, el aire puro. Atrae a Dios, a
lo que Él es de verdad y a lo que nos llama. Es como si se te revela tu
identidad profunda, tu verdad. En otros momentos de la subida, la vista invita
a recorrer toda la historia de este Dios con su pueblo. Es como si la subida me
preparaba para lo que iba a pasar en la cumbre. Pero estoy hablando demasiado.
Tú, conservas tu pregunta y quédate a la escucha.
Y sí, esta pregunta alimentó mi oración y se me
grabó en el corazón: si tengo la oportunidad de dar Ejercicios Espirituales, la
utilizaré pues de verdad ayuda a entrar en oración.
Después de bajar de la montaña, fuimos a otro
lugar bien significativo: Tabgha, dónde se recuerda la multiplicación de los
panes. Allí, no hay mucho que “ver” pero es un lugar con un jardín precioso.
Sería ideal para hacer un retiro. Allí, tuve muy presente en el corazón y la
oración a una persona querida a quien la palabra “Tabgha” habla de manera
especial.
De allí, nos fuimos al Monte de las
bienaventuranzas. Es un lugar que conserva un aire de naturaleza que ayuda a entrar
en contacto con Jesús y a escuchar hoy su sermón del Monte. Visitamos la
iglesia pero no me ha marcado mucho. En el gran jardín, hay varios puestos
donde se puede rezar con cada una de las bienaventuranzas y celebrar la
Eucaristía al aire libre. Allí tuvimos nuestra secunda misa como grupo
peregrino. Después de misa, tenía muchas ganas de hablar con mi amigo pues había
vivido una experiencia muy especial.
-¿Has visto que conversé bastante tiempo con …….? Me
abrió su corazón, me contó cómo se sentía hoy y me explicó una situación
familiar que la hacía sufrir mucho. En el momento, no supé qué decirle pero no
me la quito de la mente; quisiera ayudarle a enfocarlo desde el perdón pero…
-Sí, te he visto. Pienso que tu escucha ya fue ayuda
y estoy seguro de que la has tenido muy presente durante la Eucaristía.
-Una cosa me llamó la atención: estábamos en el rincón
llamado: “Bienaventurados los que lloran”. ¡Qué apropiado para ella! También en
el momento de la paz, le di un abrazo muy fuerte.
Seguimos el recorrido con la travesía del lago en
barca. Leímos allí el texto de Mt 1, 16-20. La experiencia fue similar a la de
la noche anterior pero un poco más largo y haciendo todo el recorrido de ida y
vuelta.
Al desembarcar, vi algo que me toco la imaginación
espiritual y lo compartí con mi amigo:
-Mira, le dijé. Una
barca pequeña amarrada al pontón. Dos pescadores, uno mayor y otro joven
limpiando las redes y sacando los peces para la venta. Pienso que Pedro y Juan
eran así, trabajadores fuertes, metidos de lleno a su tarea, sin nada que habría
podido dejar adivinar la elección de Jesús.
Se rió y dijo:
-En versión moderna, es verdad que sería lo que mejor
se acerca a la historia de Pedro …Vámonos a comer pescado del lago.
Fuimos también a Cana. En la iglesia, justamente
tenía lugar una misa de matrimonio y nos detuvimos poco. Visitamos la cripta y
allí leímos el texto evangélico y recordamos a todos los matrimonios que
conocemos.
Terminamos el recorrido del día en el lugar que
recuerda la primacía de Pedro o dicho de otra manera, el encuentro de Jesús con
los discípulos en la orilla del Mar después de la resurrección. Contemplamos
allí la puesta del sol en el lago y tuvimos un tiempo para orar personalmente.
Aquí también, es el silencio que mejor ayudó mi oración. Una pregunta un poco estraña
me habitaba:
-¿Por donde llegó Jesús a la orilla para hablarles a
los discípulos que estaban todavía en la barca? Es una playa pequeña.
Como si mi amigo me había oído pensar, se acercó
y dijo:
-No es estraña tu pregunta Paquita. Primero,
seguramente la playa era mucho más amplia y no había construcciones ni casas
allí, ni la iglesia donde hay una roca que dicen fue donde Jesús preparó el
desayuno para sus amigos. Pero tu pregunta me dice algo mucho más importante.
-A ver, ¿qué descubres tú en esto?
-Tu búsqueda de Jesús. Tu pregunta es una búsqueda de
Jesús. Me encanta.
Me llegó muy dentro la reflexión de mi amigo pero
cambié la conversación porque estaba demasiado impresionada.
-¿Sabes? Este lugar me recuerda a mi padre. Un año,
para la Pascua, le había enviado una felicitación con una representación y un
comentario de esta escena. Durante mucha tiempo después me hablaba mi padre del
Jesús de la orilla.
Nos alojamos en el Restal Hotel en Tiberiades. Por
la noche, desde el Hotel, se podía bajar hasta el lago andando. Fui dos veces.
Antes de cenar fui con una compañera y mi amigo. Nos encontramos con un Pastor
de la Iglesia de Escocia. Nos dijo que tenía una comunidad cristiana muy pequeña:
dos o tres personas. Cuando lleguemos lo más cerca posible del Lago, nos
sentamos allí, mirando el agua o más bien contemplé la noche adivinando el
agua. Pensaba en este Pastor y en Jesús: la evangelización no es cuestión de números
pero cuánta fe se necesita para seguir sin pescar nada en la noche.
Después de cenar fui con otra compañera y nos
encontramos con otros del grupo. Era sábado, el Sabbath de los Judíos: prácticamente
nadie en las calles, ni coches ni peatones. Todos estaban celebrando en sus
familias el comienzo de su Sabbath. Observamos una menorah iluminada a mitad de
la montaña. Me maravilla la perseverancia de este pueblo que sigue esperando al
Mesías. Estamos en su país y tenemos el mismo origen pero tan lejos todavía la
comunión.
Empezamos el día 18 de enero bajando a la orilla
del Jordán. Es un río pequeño. Bajamos hacía el agua y leímos el relato
evangélico en Mt 3, 13-17. Luego, renovamos las promesas de nuestro bautismo y
cada uno se presentó al sacerdote quien nos versó agua del Jordán en la cabeza.
Fue un gesto muy bonito y significativo. No pudimos quedarnos mucho tiempo a
rezar allí pero me llené la mirada del entorno del río, de la vegetación, del
recuerdo.
-Me impactan más los lugares relacionados con un
punto de naturaleza. Es como si me acercaran más al Jesús histórico porque
estos elementos han cambiado poco a lo largo de los años.
-Tal vez hay un motivo más profundo Paquita. Lo que
estás diciendo, ¿no sería que se te está desarrollando esto del “tocar”? En la
naturaleza, puedes tocar de manera más inmediata la realidad de hace 2000 años.
¿Responde a algo en ti?
-Ah! sí, claro que sí. Pienso que se me está abriendo
el corazón y eres la mediación. Gracias amigo.
El viaje siguió hacia la Judea. De la fértil
Galilea, pasamos a la inmensidad del desierto de Judá, montañas de piedra. Paramos
a Jerico, oasis dentro de este desierto dónde tuvieron lugar muchos
acontecimientos de la vida de Jesús. La Eucaristía de este día, la celebramos
en la única parroquia católica de la ciudad. El compañero sacerdote que presidia
aprovecho la homilía para compartir una experiencia personal muy bonita y nos
unimos a su acción de gracias.
Subimos en funicular al Monte de las tentaciones.
El paisaje de este desierto de roca es impresionante. No se sabe si el relato
de las tentaciones es histórico o si recoge en una única escena, la experiencia
de toda la vida de Jesús; me inclino en la secunda alternativa pero de toda
manera, la vista del desierto ayuda a situar la realidad de la tentación en su
vida y en la nuestra.
-¡Qué aridez! le dije a mi amigo. Da miedo pero a la vez me hace comprender
la necesidad de estar muy centrados en Dios en momentos de tentación.
-Tienes toda la razón y es lo que dicen los textos
evangélicos de las tentaciones: agararse a la Palabra de Dios, a la misión
encargada por el Padre, a la lógica de la pobreza.
-Y por otra parte, abajo, en el Jérico- oasis, se
venden los mejores dátiles…
Arriba, hay un monasterio ortodoxo. No pudimos
visitarlo pues era la Epifanía de los Etíopes y había una gran multitud de
peregrinos de ellos. En lugar de subir con el funicular, los hombres subían
escalando la montaña mientras las mujeres cantaban y bailaban abajo.
-Me interpela la fe de la gente de otras creencias.
Me gustaría poder conversar en profundidad con ellos. Estoy segura de que tendrían
mucho que enseñarme.
-Estoy de acuerdo contigo. La experiencia de Dios no
tiene fronteras. Son los humanos quienes construyen barreras y muros y también
desviaciones.
El guía nos dijo que algunos árboles tienen muy
larga vida como los olivos por ejemplo pero que no es el caso de los sicómoros.
Por supuesto, ya no existe el sicómoro de Zacheo pero existe un solo sícomoro
en Jerico y, para recordar este encuentro de Jesús, hicimos allí una breve
parada. Luego recordó el pasaje y parafraseo diciendo: Jesús le dijo: baja de
tu árbol. Esta frase fue para mí la gracia de la peregrinación, el momento
clave. Cuando estábamos allí, al lado del sícomoro de hoy, le conté mi experiencia
a mi amigo quien por lo visto no se sorprendió nada pero se alegró un montón.
-Cuando oí esta frase: “baja de tu árbol”, es como si
Dios se me había aparecido, gritándome a todo gritar y a la vez abrazándome con
una ternura inmensa.
-Pienso que es lo que se llama “consolación” en el
sentido más fuerte de la palabra.
-Es Dios que me decía: Baja de tu árbol a “esta”
tierra: deja tus resistencias, tus prevenciones; acepta la gracia, el regalo de
esta peregrinación y de mi presencia contigo. Baja de tu árbol de soberbia:
quiero ir a comer contigo…
-Baja con alegría, no con la desesperación que habías
sentido cuando pensabas en el recién pasado que te da vergüenza; baja ahora a
la vida ordinaria, baja del puesto que te había dado la responsabilidad y
vuelves aquí con todos…
Mi amigo había continuado describiendo mis
sentimientos exactamente como si había estado dentro de mí. Estaba yo como en
otro planeta; me sentía lígera, libre, feliz.
-Gracias Señor dije, ya sin saber si se
lo decía a Dios, a mi amigo, al guia o a Zacheo.
Seguimos el viaje y nos paramos a Qumran.
Visitamos el sitio donde se encontraron los manuscritos de los Esenios. Se
pueden ver desde lejos algunas de las grutas donde estaban escondidos los
manuscritos. También se pueden observar los lugares de las abluciones rituales
muy importantes en el ritmo de vida de los Esenios. Pensaba: qué amor a la
Palabra tenían estos Esenios para instalarse en este desierto de piedra, bajo
un sol de justicia y en condiciones tan difíciles.
Fuimos después al Mar Muerto donde algunos se bañaron.
Puse sólo los pies. Dicen que el agua es curativa y se hacen muchos cosméticos
a base de ella; sin embargo, estar dentro me ha dejado una sensación poco
agradable.
Siguiendo nuestro viaje, paramos a Betania. Visitamos
la iglesia que recuerda los acontecimientos relacionados con la amistad de Jesús
y la familia de Lázaro, Marta y María. Pero yo estaba todavía con ”baja de tu árbol”
y aproveché menos de la visita a Betania.
La distancia de Betania a Jerusalén es de 3 km
pero a causa del muro construido para separar Israel de Palestina, tuvimos que
recorrer unos 20 km. Durante este trayecto, me acordé de lo que dice San
Ignacio: durante sus últimos días, Jesús iba cada día de Betania a Jerusalén y
le pregunte qué tenía dentro mientras iba en este camino. Aquí también me
gustaría recorrer este trozo andando. Se lo comenté a mi amigo y sentí que se
estremecía mucho. No insistí. Seguramente vivió algo muy especial cuando lo
anduvo caminando antes de la construcción del muro.
Tal como previsto sabiamente por Emilio y Pilar, llegamos
a Jerusalén antes de la puesta del sol. Nos fuimos arriba del Monte de los
Olivos pues desde allí, hay una maravillosa vista panorámica de la ciudad.
Cantamos “Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor”. El guia nos
dio una primera explicación de la ciudad. Se podía sentir gran entusiasmo en
todo lo que decía. Miré a mi amigo y percibí sus sentimientos mezclados.
-¡Cuánto quieres esta ciudad! le dijé.
-Sí, muchísimo. Mucho más que el guia… Yo también
tengo antepasados judíos.
Y me volvió a repetir lo que el guia nos había
comentado, añadiendo detalles de su propia experiencia. Mi corazón se llenaba
de sus sentimientos mezclados al llegar a Jerusalén.
Nos alojamos en el Ambassador Hotel en Jerusalén
hasta el final de la peregrinación
Por la noche, se nos ofreció la posibilidad de hacer compras en una
cooperativa familiar cristiana de Belén. Al volver, conversamos un buen rato
pues algo me había golpeado mucho.
-¡Cuánto
el guia insiste sobre la situación de los cristianos de Tierra Santa!
-Claro,
es su realidad cotidiana.
-Nunca
se me había ocurrido pensar que son tal minoría… ¡Qué misterio! Me interpela.
No sé a qué pero sí que me llama a algo. En la tienda, claro que los precios
eran altos pero me motivaba pensar que por lo menos, al comprar, estaba
apoyando a estos cristianos aislados que maintienen “cristiano” algo de la
Tierra de Jesús.
-Te
he visto contemplar las imágenes de madera de olivo.
-Sí,
contemplar no cuesta nada. Claro que se me acercaron los vendedores al verme
tal interesada por los objetos caros… pero no tenía dinero… Me interesé
especialmente en dos cosas: el lavatorio de los pies y Jesús con los niños. Las
esculturas eras preciosas. ¡Cuánto le habría gustado a una amiga mía! Al salir
de la tienda, nos encontramos con niños que vendían cosas de menos valor pero
compré algo.
-Tienes
razón, los cristianos de aquí son importantes, también los niños. Cuando el guía
nos preguntó en broma las tres personas importantes nacidas en Belén y que la
respuesta era “David, Jesús y yo”,pensé: Dios utiliza los que quiere para hablarnos.
-Impresiona
también el pasar la frontera entre Israel y Palestina. Lo hicimos fácilmente
con el bus pero para los Palestinos, parece que es un constante desafío. Que
venga la paz.
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Empezamos el día 19 de enero en Ain Karen. Hay
que subir bastante para llegar a la iglesia que recuerda la visitación. Allí leímos
el texto evangélico de Lc 1, 39-56 y tuvimos un tiempo de oración personal.
Fuera de la iglesia, se encuentra el texto del Magnificat en un gran número de
lenguas. Una escultura moderna me llamó la atención: María e Isabel que se
abrazan y los dos vientres se tocan: me habló de la comunión de las dos mujeresa través de sus hijos.
Al bajar de la colina, visitamos la iglesia de San
Juan Bautista. Compartí con el grupo que Juan tiene un significado particular
para mí pues nací el 24 de junio. Al decir esto, el grupo me manifestó su cariño.
Gracias a todos. Una amiga me ofreció comprarme algo. Eligi una postal con un
icono que me gustaba. Como no entendía la frase, le pregunté a otro del grupo.
Pidió la información a un compañero suyo por correo electrónico y el día
siguiente, me dijo que dice sencillamente: nacimiento de Juan Bautista. Me
gustaría encontrar la explicación del icono pero no la he encontrado todavía.
De allí, nos fuimos al Museo de Jerusalén. Interesan dos cosas. La primera,
una inmensa maqueta de la ciudad de Jerusalén. El guía nos había anunciado esta
maqueta y con su explicación, pudimos situarnos en los lugares mencionados en
el Evangelio; se puede evaluar las distancias, identificar los sitios, entrar más
a fondo en lo que Jesús vivió especialmente durante la pasión. La otra cosa
interesante del Museo es la exposición de los documentos de Qumran,
especialmente el libro de Isaías que está conservado casi integralmente.
Seguimos nuestro recorrido. En camino, nos explicaron el significado de la menorah
y paramos un rato para ir a ver una inmensa menorah colocada en frente al
parlamento. Mi hizo pensar en la importancia de los signos en todas las
religiones y tal vez para el ser humano como tal.
Luego nos fuimos a Belén. Visitamos la gruta del nacimiento y la del pesebre.
Había mucha gente y muchas expresiones de devoción de parte de todos tipos de
personas. A primera vista no me inspiraba mucho, tal vez a causa de la muchidumbre.
Sin embargo, hay algo allí en esta gruta que llega muy dentro. Después de pasar
a arrodillarme delante del lugar que recuerda el nacimiento de Jesús, me quede
detrás un buen rato; el silencio expresa mejor mis sentimientos de adoración. Un
grupo cantó y de repente nos obligaron a salir.
Tuvimos la Eucaristía cerca de allí en la cripta de San Jerónimo. Fuimos
luego al lugar llamado “campo de los pastores”. Allí, hay una iglesia más bien
moderna: me gustó el conjunto de los tres murales que recuerdan el anuncio de
los ángeles a los pastores, la adoración de los pastores y el anuncio de los
pastores a todos los que encontraban. Fuimos también a la Gruta de la leche que
recuerda una tradición: la Virgen dando de beber al Niño durante la huida a
Egipto.
En el camino de vuelta al hotel, conversamos un poco.
-Tengo
la impresión de que no estoy capaz de seguir el ritmo de las visitas. En cada
lugar siento que me quedaría más tiempo para empaparme de lo que dice pues cada
lugar habla;necesitaría
contemplar largamente.
-Te
recognozco Paquita, siempre eres así. Es normal que vayamos de prisa si
queremos ver muchas cosas. Pero sé que estás dejando que los lugares y momentos
te lleguen muy dentro. Luego podrás volver a todo esto para sacar provecho. Y
quien sabe, tal vez volver a venir a Tierra Santa…
Por la noche, tuvimos una hora de adoración en la capilla de las hermanas
de Sion que cuidan del lugar del Lithostrotos y luego visitamos este lugar. Fue
para mí una experiencia espiritual fuerte.
Tuvimos que caminar bastante para volver al bus. Sentí cansancio y dolor.
Tenía la impresión de que los demás caminaban muy de prisa. De repente, un
compañero del grupo que estaba delante se volvió y me ofreció su brazo. Lo
agradecí mucho y esto me permitió seguir sin el cansancio anterior. Lo comenté
con mi amigo.
-La
casa de estas hermanas está ubicada a una esquina de la Via Dolorosa. Fue la
primera cosa que me toco el corazón. Viven allí y acogen a grupos. Es una misión
preciosa. Me hace entender el gran deseo de una amiga mía de tener una casa en
Jerusalén. Aquí le he pedido a Dios la gracia de entrar en los sentimientos de
Jesús durante su pasión.
-Te
he visto tocar la piedra del Lithostrotos. No pienso que lo hayas hecho
solamente porque los otros lo hacían…
-Tienes
razón. Por primera vez me dio consolación tocar esa piedra pues sentí que este
lugar era genuino, real. Tocarla me trasladaba 2000 años atrás…
-¿Y
lo del brazo?
-Ai
amigo, ¡cuánto me adivines! El poder apoyarme en el brazo de …. me hizo sentir
hasta qué punto no puedo avanzar sóla en el camino del Señor y menos en el
camino de su pasión.
-¿Sabe
este compañero lo que te ha hecho vivir con su gesto fraterno y cariñoso?.
-Se
lo agradecí después pero es verdad que no conoce el empacto espiritual de su
gesto.
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Pasamos la mañana del día 20 de enero en el Monte de los Olivos. Empezamos
arriba y fuimos bajando andando, parando en los lugares más significativos. Fue
una de las mañanas más intensas para mí. El hecho de ir camiando me ofrecía lo
que había buscado muchas veces: un espacio para ir integrando lo que vimos.
En la cumbre, vimos el lugar donde se recuerda la ascensión del Señor. Pensé
en lo que dicen de San Ignacio que quería volver para ver en qué dirección iba
el pie que se ve en la roca.
Visitamos la iglesia del Padre Nuestro. Allí, rezamos juntos esta oración
de Jesús, cada uno en nuestra lengua. De hecho, allí, en las paredes, está
escrito el Padre Nuestro en un gran número de lenguas. Tomé la mano de mi amigo
que estaba a mi lado en este momento y oí que rezaba en una lengua que no conocía.
-¿En
qué lengua has rezado?
-En
arameo. Aprendí esta lengua hace mucho tiempo y siempre me gusta rezar el Padre
Nuestro en la lengua original.
Paramos después en el lugar donde se recuerda el llanto de Jesús sobre
Jerusalén. Desde este lugar, hay de hecho una magnifica vista de toda la
ciudad. Se comprende que Jesús, mirando desde allí tuvo estos sentimientos.
Este lugar me ha llegado al corazón de manera especial. Mi amigo se acerco y me
dijo:
-Mirando
hoy a Jerusalén, ciudad tan divida tanto a nivel político como religioso, los
mismos sentimientos brotan y también el mismo deseo de reunir a todos como la
gallina reúne a sus pequeños.
-Justamente
pensaba lo mismo. Me recuerda la contemplación ignaciana de la Encarnación: la
Trinidadmirando al mundo y
decidiendo la redención.
Seguimos bajando. Anoche, en el Lithostrotos, nos habían invitados a
acercarnos al sacramento de la reconciliación. No lo hice en este momento pero
pensé que se lo pediría a uno de los compañeros sacerdotes en este camino del
Monte de los Olivos. Lo hice y fue precioso cómo Dios me manifestó su perdón y
cariño a través de este compañero del grupo.
Bajando, llegamos luego al Huerto de Getsemani, otro lugar que me ha
marcado mucho.Hay algunos olivos bimilenarios que tal vez han testimoniado la
agonía de Jesús. El lugar invita a la oración. La misma iglesia también. En la
parte de delante, hay una gran roca que se venera como la en la que Jesús vivió
su agonía. Me dio consolación tocarla y besarla. Nos dejaron un buen rato y lo
pasé rezando mirando los olivos y dejando que los sentimientos de Jesús me
invadan. Pensé: si hay un tiempo libre, volveré aquí.
En un lugar de esta bajada, vimos una escalera en la piedra, descubierta
hace relativamente poco tiempo. Parece que era la única manera de subir y bajar
del Monte de los Olivos al tiempo de Jesús. Seguramente Jesús habrá utilizado
esta escalera muchas veces. La contemplé para que se me quedé en la retina.
Visitamos también el lugar donde se recuerda la muerte de la Virgen.
Este día, volvimos al hotel para comer y me ha ido bien para asimilar la
vivencia de la mañana.
Por la tarde, fuimos al Monte Sion.
Visitamos el lugar que recuerda la tumba del Rey David aunque nuestro guía
nos dijo que no puede ser allí pues esta parte de la ciudad no existía al
tiempo de David. Visitamos también la iglesia de la dormición de la Virgen.
Fuimos a la iglesia del Gallicantu que recuerda la negación de Pedro. Vimos
y fuimos a la fosa donde tal vez se ha bajado a Jesús durante la noche del
jueves al viernes santo. Hoy se puede bajar con una pequeña escalera pero a Jesús,
lo habrían bajado por un agujero en la roca. Allí rezamos: realismo de la noche
de angustia de Jesús.
-¿Qué
vivías dentro Jesús aquí en esta fosa? Pensé
-Mucho
amor, contestó mi amigo.
-Y
lucha interior como en Gethsemani, seguro.
-Y
sobre todo mucho amor, repitió
mi amigo.
Tuvimos la Eucaristía en el cenáculo de los Franciscanos.Fuimos después al lugar del cenáculo
verdadero donde Jesús vivió la última Cena. Allí, los sacerdotes de nuestro
grupo renovaron sus promesas.
-¡Qué
pena la escena que testimoniamos justo en el cenáculo. Este grupo que gritaba
como si su oración fuera no sé qué espéctaculo o manifestación violenta. Me
daba pena y miedo.
-Hay
distintas maneras de expresar la oración Paquita, lo sabes.
-Pero
esto, dudo que esto sea oración…
-¿Cómo
lo sabes? ¿Has visto la manera respectuosa de nuestro guia pidiéndoles que
terminen?
-Bueno…
Me imaginaba el Cenáculo un lugar donde se podía rezar de verdad.
-¿Has
notado que cuando renovaron sus promesas los sacerdotes, la gente alrededor su
unió a nuestro grupo?
-Es
verdad. De toda manera, el Cenáculo no me deja recuerdo consolador…
Por la noche fuimos a un espectáculo de Luz y Sonido sobre la historia de
Jerusalén. Tenía lugar en la torre de David. Empezaba con la creación y luego,
después del Rey David, las etapas de la historia de esta ciudad que fue tantas
veces golpeada por la violencia y que siempre se remontó. Termina el espectáculo
con una invitación a rezar por la paz en Jerusalén. Estaba sentada al lado de un
compañero del grupo. Entercambiamos pocas palabras pero me hizo percibir más a
fondo a este compañero nuestro que había visto muy interesado en hacer preguntas
al guia pero que a mí, compartió algo más profondo del porque había vuelto a
Tierra Santa.
****************************************
El día 21 de enero por la mañana, recorrimos la Via Dolorosa donde rezamos
el Via Crucis. Impresiona por dentro. De hecho, por fuera, es una zona bastante
movida. Nos encontrábamos con niños que se iban al colegio, vendedores, gente
que iba a sus cosas. Nos dijeron que es una zona un poco peligrosa y vigilada
por cameras. Nosotras hicimos nuestra Via Crucis con sencillez. Internamente, pensaba: cuando Jesús subió
esta cuesta, era un poco igual. Todos iban a sus cosas sin darse cuenta de lo
que estaba pasando en sus calles. Me tocó animar la quinta estación: El Cireneo
ayuda a Jesús a llevar la cruz. Le pidé a Jesús la gracia de poder ayudarle a Él
en los que encuentro. Y me acordé de la ayuda recibida el día anterior y se me
hizo muy fuerte el que podamos ser Cireneos unos de otros.
Después, fuimos en la iglesia del Santo Sepulcro y vimos el lugar del
calvario y la tumba de Jesús. Hicimos la cola para entrar en el Sepulcro y
también para poner la mano en un agujero que dicen fue donde se puso la cruz de
Jesús. Me quede un buen rato en silencio en cada uno de estos dos lugares y
tuvimos la Eucaristía en una capilla cerca del Sepulcro. Todo deja una impresión
fuerte y sentimientos mezclados. Lo compartí con mi amigo.
-Aquí,
me acuerdo de nuestra amiga que ha vivido muchos años en Oriente Medio y tiene
una gran sensibilidad para los distintos ritos cristianos.
-¿Qué
piensas nos diría aquí?
-Pues
no lo sé. Me gustaría escucharla. La manera de expresar la fe y la devoción es
muy distinta y no la entiendo. Sin embargo, ver la fe de la gente me hace bien.
De toda manera, me ha costado bastante meditar o contemplar aquí el misterio de
la muerte y resurrección de Jesús.
-Es
un misterio de fe…
-Exacto.
Así lo he mirado pero esta división entre los cristianos me duele. Escuchar al guia
relatar la historia y percibir sus sentimientos me ha intensificado la sensación
rara y casi de hostilidad y vergüenza.
Mi amigo me apretó fuerte la mano. Ví que pensaba igual y que le hacía
sufrir profundamente.
Después, fuimos al famoso Muro de las lamentaciones. Impresiona la fe de la
gente que reza allí. Había mucha gente pues era el día de la iniciación de
algunos niños a la Torah. Nos encontramos con los grupos que acompañaban a cada
niño con cantos, bailes, instrumentos, etc.
Hicimos una breve parada en el lugar donde estaba la piscina de Betesda
donde Jesús curó al paralítico y que ahora no existe. En el mismo terreno, hay
una iglesia dedicada a Santa Anna y rezamos allí por los abuelos.
La tarde se dejo para que cada uno pueda hacer sus actividades personales. Una
amiga y yo volvimos al Huerto de los Olivos. Me contó después que fue para ella
un regalo el estar allí un rato prolongado para presentarle al Señor su nueva misión.
Ella se quedó más bien dentro de la iglesia muy cerca de la roca donde Jesús
vivió su agonía. Por mi parte, pasé casi todo el tiempo contemplando el Huerto
y los olivos.
-Se
palpa aquí la presencia de Jesús. Dice el evangelio que ha venido varías veces
en este Huerto con sus discípulos, dijé a mi amigo.
-Es
un lugar sagrado.
-¿Qué
nos podrían contar estos árboles?
-Hay
que ponerse a la escucha.
Eso hice y sí que me hablaron. Sentí de nuevo el amor de Jesús y un gran
deseo de amar yo también.
Por la noche, tuvimos una reunión del grupo. Cada uno podía compartir algo
de su experiencia y se nos entregó un reconocimiento de peregrinación a Tierra
Santa.
-¡Qué
bien han preparado esta peregrinación Emilio y Pilar! dijé a mi amigo.
-Sí,
cada día era lleno de detalles; han pensado en todo y intentado poner todos los
medios para que fuera experiencia buena para cada uno.
-El
libro con los textos y los cantos, los comentarios de Emilio y el compartir de
lo que escribía, la atención a cada uno de parte de Pilar, los ajustes al
programa cuando algo no previsto se presentaba como Jerico por ejemplo.
-Fue
bonita también la experiencia comunitaria en el grupo, comentó mi amigo
-Sí,
mucho compartir, apoyo, interés. A veces me ponía nerviosa al ver que se
tomaban tantas fotos
-Los
objetivos de cada uno son distintos. A lo mejor otros se ponían nerviosos al
ver que tú no tomabas…
-De
hecho, Emilio me lo comentó en tono de sorpresa. Le dijé que había tomado fotos
con mis ojos y el corazón y que es desde allí que lo quería compartir.
A la una de la madrugada, salimos de Jerusalén hacia el aeropuerto de Tel
Aviv y de allí a Madrid.
Al final de todo, puedo hacer el pequeño resumen siguiente:
“¡Señor llegamos” - Inscripción gradaba en los muros de la Basílica del
Santo Sepulcro de Jerusalén por peregrinos occidentales del siglo IV”. Estas
palabras que encabezan el reconocimiento de nuestra peregrinación que se nos
entregó al final, recogen en concentrado, lo que ha sido para mí esta
peregrinación que me ha marcado profundamente desde distintos puntos de vista.
Fue experiencia de encuentro
personal con Jesús y de “conversión”, de comunidad con el grupo, de comunión
con los cristianos que desde siempre han venido a esta Tierra, de
descubrimiento de la realidad de los cristianos actuales de Tierra Santa. Dicho
de otra manera:Fue experiencia de
contacto con la realidad de la Encarnación en el tiempo y tierra de Jesús, en
el curso de los años en los peregrinos, hoy en este mismo lugar, experiencia a
la vez personal y comunitaria.
Que siempre podamos decir: ¡Señor,
llegamos! Aquí nos tienes. Jesús, eres este amigo de todas nuestras
peregrinaciones. Gracias. Amen.
11.Jabón,
aceite, agua e incienso o la señora que llevaba tacones en petra o la mirra del
camino. Jordania febrero 2014
Jamás pensé que las cartas que mando a los grupos que
han peregrinado con nosotros pudiesen ser impresas por una sola persona y
encima guardadas; sin embargo, Carmen lo hace:
-Doy gracias a Dios de que lo que escribo salpique el
corazón de alguien.
-Doy gracias a Carmen por hacerme llegar con su gesto,
la caricia para seguir escribiendo, seguir amando lo que hago y seguir buscando
palabras escondidas que nos puedan hacer recordar y pensar a todos.
Esta ha sido hoy mi mirra, esta y la que me ha dado a
oler Alfonso en la ciudad de Petra para disimular el olor de burros y camellos
a última hora de la tarde.
Petra permanece escondida, no se deja ver con
facilidad de lejos, sus secretos siguen guardados para aquellos que no han
sabido nunca mirar a través de las piedras, igual que escondida sigue la
amistad para aquellos que no saben sentir lo que ven, oír lo que no se dice y
amar lo que no se comprende.
Con la música de Indiana Jones, los ojos cerrados, las
manos confiadas de los unos sobre los otros, hemos llegado a Petra; la única
ciudad del mundo de la que nunca terminamos de irnos, la ciudad donde las
piedras se besan, donde las cuestas parecen llanura. Petra la única ciudad
donde nunca se termina de llegar, pues siempre tiene un secreto para la próxima
vez:
Piedras, niños, tumbas, camellos, agua, desfiladeros,
teatros, monasterios, burros, secretos, arena, colores, tesoros encontrados y
tesoros escondidos, ciudad de misterios, cuentos, leyendas y verdades.Ciudad incluso de mujeres que suben en
tacones a lo más alto, ya le he dicho que me voy a comprar unos iguales que los
suyos, a ver si yo puedo.
Cuatro elementos han compuesto el regalo que nuestro
guía Nisar nos ha hecho:
Un jabón, Un frasquito de aceite, otro de agua del
Jordán y uno de incienso, y cada uno lleva su mensaje:
Mientras, el sol se pone en Petra, como si se tratase
de una noche de fuegos artificiales, pareciese que las piedras se negasen a
oscurecerse y quisieran brillar para que al beduino le de tiempo de llegar
hasta donde guarecerse. No creo que haya otro lugar en el mundo donde le dé
tanta pena al sol marcharse.
El jabón lava nuestras manchas, como lo hace el
perdón, el perdón de Dios y el perdón de los amigos. ¡Necesitamos más jabones
en el mundo!…
El aceite aliña nuestras ensaladas, como hace el amor
con nuestra vida, que no nos falte quien aliñe cada día nuestra vida.
El agua nos quita la sed y nos bautiza. Que
encontremos libros, películas, música, oraciones y viajes que nos quiten la sed
de nuestra inteligencia. Que siempre encontremos la mano de quienes cada día
nos siguen bautizando, nos siguen llevando hasta Dios.
Y el incienso, nuestras ganas de alabar a los hermanos
para potenciar aún más sus cualidades, de alabar a Dios, nuestro verdadero Dios
y no esos diosecillos que nos inventamos a nuestra medida, a veces vestidos de
dinero, de placer, de conveniencia, de apetencia, de honores… que son los
falsos refugios de nuestra vida.
Estamos aprendiendo mucho los unos de los otros…
Estamos aprendiendo a amarnos como amaron los nabateos su ciudad, para dejarse
las manos y la vida entre tanta piedra esculpida.
Estamos aprendiendo a interrogarnos, estamos
aprendiendo a reconocernos en la oscuridad.
¡Feliz día! ¡Feliz peregrinación!
Petra: no dejes pasar a aquellos que solo saben mirar
al suelo, no dejes que nadie pueda fotografiar tus miles de millones de colores
y de secretos, déjame acurrucarme un ratito más, déjame ir a ti una vez más y
que te presente a nuevos hombres y mujeres capaces de asombrarse ante ti y
darte aún más color y más secretos.
El origen de la
Kufiya o pañuelo palestino. Por Emilio Pinto Febrero 2014
Había una vez un
hombre palestino que fue encarcelado por el estado de Israel. Hay veces que las
cárceles encarcelan a la gente que no puede vivir en comunidad y otras ,
las menos, en las que los hombres son encarcelados por el daño que harían al
gobierno desde su libertad. Nuestro palestino no había nunca matado, ni robado,
ni incitado a otros a matar a nadie fuese judío, cristiano o americano. Nuestro
Palestino fue encarcelado por prevención, esa palabra asquerosa que significa
que sin hacer nada, sin ser nadie, sin pregunta ni respuesta, te llevan al
“paredón” de la vida.
Y nuestro
Palestino, que no tiene nombre, como las grandes personas que olvidamos para no
actuar con lo que nos enseñaron, fue encarcelado por 20 años, años que se
fueron alargando sin juicio y sin revisión de condena, algunos hablan de que
pudo morir en la misma celda.
Una celda sin nada
más que un ventanuco cerrado desde el que sólo se podían ver, muy a lo lejos,
unos alambres de espinos.
Nuestro Palestino entró
en la cárcel con una Kufiya roja que el tiempo se encargó en convertirla en
negra y como poco a poco se le iba borrando su dibujo, nuestro Palestino
decidióque con una piedra afilada
ir quitando el color negro de donde podía y dibujar lo único que tenía en su retina:
una alambrada de espinos.
Cuando murió sus
pertenecías, es decir su Kufiya o Hatta, fueron entregadas a sus hijos, y su
hijo decidió llevar el pañuelo como lo que era: “el pañuelo del palestino que
fue encarcelado por no hacer nada”, por no ser, como una reivindicación a todos
los invisibles encarcelados injustamente.
No se trata de
buscar ningún culpable, la mayoría de las veces los culpables son los sistemas
que hemos inventado entre todos. Se trata de no usar las cosas sin saber que significan
o usarlas por modas o lo que es peor, usarlas porque me combina bien con lo que
llevo puesto.
Cada vez que te
pongas un Pañuelo Palestino busca al hombre encarcelado injustamente, los
Palestinos lo llevan para recordar que hay todavía un alambre de espinos que
quitar y otro hombre encarcelado injustamente.
Confió en que algún día, aunque no cambie de
color, ni de forma, lo lleven para recordar un pasado muy lejano.
Por cierto que nadie sabe el nombre del
Palestino que con un pañuelo mugriento supo pintar espinos en sus picos.
La historia del Umm Ali ( la madre de Ali ) o haz con lo que tengas el mejor postre por Emilio Pinto
Umm Ali es un dulce típico de Jordania, Egipto y algún otro país árabe. Es mi dulce favorito de todos los que he probado en mi vida; por lo bien que sabe, por lo sencillo que es y por la gran lección que significa:
Hace muchos, muchos años era costumbre que un día al año se llevaran a la mezquita los mejores y más ricos postres para celebrar la fiesta . Las mujeres se afanaban en comprar buenos ingredientes y preparar tartas exquisitas
En casa, una pobre mujer, conocida como Umm Ali, lloraba desconsolada pues no podía llevar nada, lloraba y lloraba hasta que se quedó dormida y en el sueño vio como unos ángeles llevaban hasta el cielo un poco de barro, entones Umm Alí les preguntó;
"¿Dónde lleváis ese barro?"
"Se lo llevamos a Dios"
"¿Y qué va hacer Dios con ese barro?"
"Pues hombres , Dios con el barro hace hombres ."
Entonces Umm Ali se despertó y comprendió que si Dios con barro hacía hombres, ella algún dulce podría preparar con lo que tenía.
Encontró pan y leche de la única cabra que tenía y lo puso a cocer, le añadió azúcar, unos pistachos y unas pasas que tenía guardados en casa para las noches que no había nada para cenar, espolvoreó canela y lo metió todo al horno donde hacia el pan.
Umm Ali no podía ir a la mezquita,de pensar que todos se reirían de su postre, mandó a su hijo ,él fue a la mezquita contento pero muy colorado, su madre le había contagiado el miedo. El miedo tiene la fea costumbre de contagiarse. Cuando la gente empezó a probar el postre de Umm Ali, todo el mundo exclamaba en Árabe "¡el postre de Umm Ali es el mejor" el postre de la madre de Ali es el más rico de todos, y hasta hoy ese postre se sirve en las mejores mesas y más grandes fiestas
Haz con lo que tengas el mejor postre de todos. Se puede. Tú puedes.
Dentro de un máximo de 5 años aquellos que no dominen las redes sociales serán los nuevos analfabetos del mundo.
Hoy el lago de Tiberiades se ha convertido enuna gran red que abarca el mundo enteropero: ¿Qué busca la gente en esa gran red?, y sobre todo, ¿Qué estamos ofreciendo en ella para evangelizar?
Con humildad, con mucha humildad, me acerco a este tema que me preocupa como educador y como creyente, de un solo clic podemos llegar a millones de personas, a muchas más de las que llegaría cualquier sacerdote en todas las misas de su vida, podemos hacer mucho bien, pero también podemos crear mucha confusión e incluso repulsa, podemos llevar el mensaje de Cristo o simplemente sacar todo nuestro ego y ver de cuantas miles de formas distintas somos capaces de fotografiarnos. Las redes sociales tienen sus peligros pero también tienen sus grandes oportunidades que no podemos desaprovechar.
¿Qué busca la gente en las redes sociales?
En Google algunas de las palabras más buscadas fueron: Outlook, Gran Hermano 14, sexo, porno, pero también, crisis de ansiedad, crisis económica, crisis existencial, ¿Qué es un jesuita?, ¿Qué es Airdrop o Wajam, o escrache, o Line...? Iphone 5, Samsung, Dietas o ¿Qué es la Semana Santa? Tuenti, youtube, Facebook, Hotmail, marca, juegos, as , yahoo, traductor, Google...
En You Tube La lista de vídeos más vistos de 2013 está encabezada, por segundo año consecutivo, por el surcoreano PSY y su canción "Gentleman". Cabe recordar que la canción con la que se dio a conocer, "Gagnam Style", continúa siendo el vídeo más visto de todos los tiempos, con más de 1.800 millones de visitas.
¿Y nosotros que podemos ofrecer? Desconocemos las palabras utilizadas en estos medios, desconocemos formas y medios de hacer, desconocemos como posicionar, desconocemos incluso el lenguaje, valgan unos ejemplos:
+1: Utilizado con frecuencia en Twitter para indicar que un tuit te ha gustado, al compartirlo con tus seguidores. También equivale al "Me Gusta" de Facebook en Google.
@: Si va delante de algún usuario significa una mención en Twitter y Facebook. En caso vaya dentro de una palabra (ejemplo: Todo@s) significa que no hay precisión de género.
DM: Abreviatura de "Direct Message" (Mensaje Directo) en Twitter.
FB: Abreviatura de Facebook.
FF (#FF): "Follow Friday". Tradicional hashtag utilizado en Twitter para recomendar usuarios los viernes.
IMO: "In my Opinion" (En mi opinión).
LOL: "Laughing Out Loud" (reírse a carcajadas).
NSFW: "Not Safe For Work" (No conveniente para el trabajo). Se utiliza para sugerir a los usuarios no visualizar el contenido en el trabajo.
OMG: abreviatura de "Oh my God" u "Oh my Gosh".
Pls: "Please" (por favor)
RT: "Re-Tweet". Se utiliza para reenviar un tuit.
Thx: "Thanks" (Gracias).
TQM: Te quiero mucho.
TL: "Timeline" (línea de tiempo). Expresión que se utiliza para ver la página de inicio de Facebook o Twitter.
XD: símbolo que se pone para representar una cara sonriente.
Y lo peor, algunos se han negado por completo a aprender, es como si nosotros nos hubiéramos negado a aprender a leer.
Nuestro camino necesita de evangelizadores en las redes sociales. Pero para ser evangelizador hace falta conocer los medios, yo soy un aprendiz comparado con mucha gente, no obstante me doy cuenta de que "salir a la calle a evangelizar" se hace hoy desde el ordenador y que mientras que no evangelicemos desde los medios modernos, no podremos llenar nuestras redes de peces.
El mensaje de Jesús supera a cualquier mensaje (incluso a los mensajes personales), supera a Mandela, a La Madre Teresa de Calcuta, al Papa Juan Pablo II e incluso al de cualquier Santo, pero hoy las redes ya no son de tela, son de fibra óptica.
Y mucho de lo que se mueve en las redes no es atrayente; ¿deberíamos de preguntar a nuestros lectores? SI, y estar dispuestos a cambiar.
Deberíamos ser más originales y hablar de cosas trascendentales y no solo de la última fiesta celebrada en los salones parroquiales.
Tenemos las herramientas aunque no sepamos manejarla, tenemos el mensaje, nos falta pensar que lo que llevamos es una barca y en ella Cristo quiere ir invitándonos a ser pescador de hombres.
Tengo muchas preguntas y muy pocas respuestas. Quiero saber cómo llegar a los más jóvenes con estos medios. Quiero saber cómo se combina la educación de hoy con la fe de hoy, Quiero saber por qué nos cuesta tanto adaptarnos a los nuevos medios.
Muchos no van a oír en su vida hablar de Cristo, pero tal vez lo vean por algún Facebook, o por youtube, o por whatsapp. Es una oportunidad que no deberíamos desaprovechar.
Lo que si tengo claro, muy claro es que no se puede encargar de estas cosas al primero que pase sin ninguna formación.
Lo que tengo claro es que cada vez que uno de nosotros escandaliza a alguien desde su Facebook, se lo debe de mirar, debería hacer una profunda reflexión.
En fin, me voy al lago de Tiberiades, el miércoles que viene salgo para Tierra Santa yespero que mi Facebook deje de ser mío para convertirse en el de Jesús ,(Si me sigues luego me dices que tal lo he hecho) al menos esos siete días. Y que debo escribir sobre la crisis de ansiedad, por si aporto algo, y que tengo que trabajar más el concepto educación con el de fe, y que aunque solo tenga un 20 % de corazón les tengo que dar a los que me siguen en las redes y en los medios lo que ellos necesitan y no una foto mía tomando el sol. Tal vez mi año 2014 sea mi último año. (he leído que una persona de mi edad y con un 20 % de corazón no puede soportar más de 40 gripes o algo así, y ahora tengo una gorda) Y espero que en el año 2014 la palabra más buscada en Google sea "Ain Karen".
Me encantaría tener la capacidad de convocar a todos a un gran encuentro sobre redes sociales y traer a los más grandes gurús del mundo para aprender. Se hacen tantas cosas buenas que tienen tan poco repercusión, se lee tampoco, hoy mismo pasé por el fnac y mirando en libros religiosos y ví que uno de los más vendidos se titula "los pecados de la Iglesia" o algo así. Con la cantidad de maravillas escritas que hay.
Yo sé que si lees esto y no crees te va a sonar todo un poco a chino, pero te invito a que empieces a escuchar a Jesús sin ningún prejuicio, sin ninguna obligación, a escuchar su palabra y nada más. Te pido que le des una oportunidad a través del Facebook de alguien que valga la pena y que no sea tan pesao como yo.
Hoy he descubierto que uno de los atractivos de estos medios es que el efecto "mirar por el ojo de la cerradura", mirar a uno o a otros a ver donde van o que hacen, algo vulgarmente llamado cotilleo y aquí facebuquear... Y en realidad debería ser para compartir.
Si estoy equivocado o quieres añadir algo me corriges en un comentario.
Un abrazo, desde Tierra Santa rezaré por tus intenciones y por la nueva pesca milagrosa.
+1 #Fe
Te hemos dado la llave, entra y busca su significado. =)
LA VERDADERA HISTORIA, LA ACTUAL Y LA DE HACE 2.000 AÑOS DE LOS REYES MAGOS DE ORIENTE EN UNA NOCHE ALEGRE Y TENSA.
“Bienvenidos”- dijo la Virgen María, “pasen, pasen y siéntense, fuera hace mucho frío, y muchas gracias por venir”.
“Bienvenidos hoy a Belén, a Isla, a Madrid, a París, a Bata, a Damasco… Bienvenidos desde hace dos mil años a reconocer al rey de reyes, y a reconocer a todos los niños del mundo.”
Melchor, sacando de sus alforjas algo tapado en trapos, se lo entregó a María diciendo:
-“Venimos a adorar a Dios y a ofrecer unos pequeños presentes, tomad.” Se inclinó y lo dejó a los pies de la Virgen.
María, al abrirlo, quedó desconcertada, parecía un lingote de oro, y permaneció unos instantes en silencio, hasta que dijo:
- “¿Puede Dios aceptar esto mientras que aquí en Belén hay paro?, ¿Puede aceptar esto Dios mientras que hay mujeres y niños esclavizados en el mundo?, ¿Puede Dios quedarse con el oro mientras que hay familias que no pueden pagar la luz, o padres que no tienen nada que ofrecer a los suyos, o guerras que no dejan ganarse el pan, o campos de refugiados donde falta la ayuda, o hijos que duermen en la calle? Dígame Sr. Melchor ¿Puede Dios?”
De nuevo se hizo el silencio y de nuevo María ,mirando con ojos de Madre y no de reproche, dejó que el mismo Dios la inspirase, para que fuera su alma quien hablase:
-“Si a ustedes le parece bien. ¡José trae algo que sierre oro, que lo vamos a cortar!”. Poniendo las telas debajo para que no se perdiera ni un gramo, José preguntó:
-“¿Por dónde María?”
Poniendo el dedo de Jesús sobre el lingote dijo: “Aquí tienes la medida, corta tantos trozos como puedas.”
Entonces Gaspar pensó en traerse algo más cómodo para sentarse, pues con tanto corte la noche se prometía larga.
- “El primer trozo, para los pastores de Belén y también para los parados de Belén del año 2014, y para crear una bonita cooperativa donde puedan trabajar los hombres y no tengan que emigrar. ¡José cuidado con las virutas que serán para la universidad de Belén!”.
- “El segundo para los niños que están por nacer y cuyas madres necesiten algo para no tener que abortar.”
- “Y las limaduras para los juguetes de los que está noche no tendrán nada.”
- “El tercero para los campos de refugiados y para construir casas, que nadie más tenga que nacer en ningún portal.”
Y así un trozo, y otro, y otro más y María se fue acordando de todos los que sufren y lloran en el mundo, para que les llegase el consuelo de Dios. Los últimos restos los guardó para el largo viaje que les esperaba.
Gaspar traía Incienso, el incienso se quemaba delante de los dioses, y era una forma de reconocer al niño como lo que era, de hecho las iglesias católica y ortodoxa lo siguen empleando en la liturgia; María acogió el presente y mientras que prendió un poco, se iba dejando llevar por un corazón de madre que sabe que los males de este mundo no son solo materiales.
“¡Gaspar!”- Le dijo María-: “Quememos el egoísmo, quememos las envidias, las malas palabras, los comportamientos corruptos, quememos las ganas de hacer daño al otro. Hagámonos como niños, que se portan muy bien pues saben que los reyes magos quieren a los que se portan bien; Pongamos buen olor al mundo, llenémoslo de buenas noticias, de la Buena Nueva. Que este olor entregue a los hombres las mejores emociones y nadie olvide que, cuando se hace el bien, el premio es la misma acción. ¡Gaspar, más, ponga más incienso que el portal, como el mundo, huele a animal y tenemos que transformarlo en olor de santidad. Que el incienso haga que todos los corazones de hoy y de mañana huelan bien, más, más incienso, hasta que quememos todos los pecados, o al menos hasta que todo hombre lo intente, intente dar buen aire a su paso.”
Baltasar se mostraba intranquilo, la noche se estaba alargando… María preguntó –“¿Baltasar que sucede?”-“Tienen que escapar”- contestó el rey - “ Tienen que cruzar el muro, tienen que pasar por las concertinas. Sin querer le hemos dicho a Herodes que veníamos a adorar a un niño, ahora comprendo que es más que un niño, que todo niño es más que un niño, todo niño es un hombre de Dios en potencia y que éste es el propio Dios, solo hay que ver a su madre; Herodes vendrá a matarlo, tienen que huir, perdónennos, muchas veces queriendo hacer las cosas bien, las estropeamos, la estrella desapareció un rato y fuimos a preguntarle y…”
– “Tranquilo Baltasar,” -le dijo María- “Nuestra muerte no es el final del camino y la muerte de este niño será la salvación del mundo, en cuanto a lo que han hecho, estén tranquilos, Dios es misericordioso y os ama por encima de vuestras acciones, amar solo por las acciones no deja de ser un egoísmo. ¿Qué traéis Vos al niño Dios?”
- “Os traigo Mirra.” –“¿Mirra, y eso para que sirve? –“Mezclada con vino,” - contestó el rey- “ se utiliza como analgésico y significa que este niño ha venido a quitar el dolor del mundo.”
-“Si, Baltasar, ha venido a quitar el dolor pero necesita vuestra ayuda, necesita la ayuda de los niños, necesita los brazos y los labios de las madres, las palabras de los Santos, necesita el cuidado de las enfermeras, la instrucción de los maestros. DIOS NECESITA VUESTRA AYUDA para que está noche sea mágica y alegre. Necesita al Papa Francisco y al Obispo Carlos; Dios quiere vuestra ayuda para que el dolor sea fortaleza, para que quienes sufren encuentren sentido, para curar siempre el alma, aunque el cuerpo ande mal del corazón o del estomago; Hasta el último suspiro puede ser un analgésico para los demás. Dios necesita periodistas y magos, payasos y trapecistas, bailarines y músicos, poetas, médicos, cantantes, panaderos, libreros… En el fondo Dios nos necesita a todos, si no contara con todos siempre habría algo que se quedara sin hacer”.
María salió un momento fuera, mirando las estrellas, lloraba, era mucha la responsabilidad y ella se sentía pequeña, sencilla, hasta que un pastor a lo lejos gritó:
-“ ¡María guapa! Reina, madre de Dios, no te olvides que estás llena de gracia”. Y entonces se dio cuenta. Dios elige a los sencillos para que su ego no acabe con su mensaje y se construyan otros distintos.
Hoy en Belén no hay reyes, la iglesia cerrará a las 16:30 de la tarde, pero han llegado nuestros propios reyes, el grupo de Ain Karen que ha llevado miles de peticiones al niño Dios y sobre todo ganas de adorarle. Y las iglesias del mundo abrirán y los sagrarios en los corazones de los hombres resplandecerán. Esta noche tensa está envuelta en sueños de esperanza, han venido a curarnos las heridas, han venido a ser nuestra sangre.
Bienvenidos Majestades, pasen, pasen y déjennos el mensaje de María, el mensaje del niño Jesús y, si pueden, unos calcetines, una colonia, un abrigo o una pista de coches, lo que traigan bien recibido será, pero por favor que haya para todos.
Está noche no huele tanto a establo, pero cuidado que Herodes está cerca.